Empezamos mal….
Pasó poco más de un mes desde que le hicimos unas preguntas a nuestro nuevo alcalde, que acatándose al dicho “El silencio es el único amigo que jamás traiciona”, decidió no responder. Como líder del cantón, con esta actitud, nos deja especulando y más por que las preguntas planteadas son serias y de interés comunal.
Me pregunto si a Oscar Octavio Monge Maykall no le da vergüenza el haber pedido al Concejo Municipal, antes de empezar a trabajar como Alcalde Municipal, ¢ 1.000.000 para celebrar con una fiesta (y 200 invitados exclusivos) su entrada en función. Esta fiesta se llevó a cabo en el Meteorito y terminó en el Club Banana, pero no sabemos quien la pagó.Imagino que tampoco le da vergüenza estar borracho en la Soda Borden (esta vez ya ejerciendo como alcalde) con un no mejor identificado Fran Viales, seguramente un vago de profesión. Reincidente lo vimos unos días después en el bar La Liga, siempre con este tal Fran Viales (¿serán amantes?), aun más borracho. Aquí tenemos unos devotos discípulos del Dios Baco. Vaya líder.
Después que tanto criticó la corrupción extranjera en Quepos, durante su campaña electoral, de pronto se le vio en el traspaso de poderes en un puro besos y abrazos con “Don” Mateo Quintavalle (o talvez sean solo amantes…).
Dijo el Abate Galliani que al hacer una profunda reverencia a alguien, se vuelve siempre la espalda a otro. En este caso nuestro alcalde electo le hizo la reverencia obligatoria a “Don” Mateo y le volvió la espalda al pueblo, a sus seguidores y a los que lo eligieron.
Después de estas efusiones amorosas, casualmente, nuestro alcalde empezó a enfrentarse al Concejo Municipal porque quiere que los permisos de construcción vuelvan a ser administrativos. Esto significa que él podrá extender permisos a quien sea y cuando sea, al igual que el otro (ex) alcalde pútrido Alex Contreras, claro que todo por una módica “colaboración” económica en dólares por supuesto.
Oscar Octavio Monge Maykall, (sin el “Don”, ya que creemos que sería una apología a la indignidad), creíamos que usted era la solución a los problemas de Quepos. Lamentablemente nos dimos cuentas de que no lo es ni lo va a ser, nunca. Usted es simplemente otro alcalde de dudosa integridad, viviendo en un orbe etílico; lo único que les podemos aconsejar es que haga efectiva aquella carta que entregó al sacerdote. ¿Se acuerda?, o prefiere que se lo recuerde….

